me gusta cuando me pego a un gran árbol mayor
y puedo sentir su humedad, su textura, tan áspera, su fuerza,
puedo oler su tiempo viviendo al aire libre rodeado de pura vida
y puedo hacerme UNO con él...conectados por nuestro tacto...integrándonos
para mi, esta sensación llega a su estado más estimulante
cuando camino en el monte adentro y me encuentro con estos seres tan llenos de magia..
que puedes oler y percibir hasta con los ojos cerrados
para mi, esto es solo posible en la selva, en mi selva, en la selva de todos mis antepasados...
mis raíces son puramente selváticas,
aunque no tuve la suerte de crecer rodeada de la abundante amazonía
recuerdo la emoción contrapuesta de pequeña, por ser la única en la familia
que nació en lima
poco a poco, la ciudad grande te atrapa, el sistema y educación que respiras
día a día en todos los espacios,
día a día en todos los espacios,
te engaña y te hacen olvidar tus raíces más profundas, tu propio ADN
te hace pensar que lo de adentro no pesa, no importa,
que no te forma, ni fortalece lo que realmente eres...
y te pone en la cabeza pensamientos y emociones que se interponen entre ellos,
haciendo que mires para afuera queriendo imitar o adquirir tradiciones exportadas
sin tomar consciencia del fabuloso conocimiento que trae tu propia genética...
tu propia esencia
tu propia esencia
por suerte, mis padres, marcaron e intentaron mantener en mi,
el olor a selva fresca en casa...
mi madre con sus desayunos domingueros de cecina con plátano y bocachico frito
haciendo magia en el mercado limeño...
y mi padre con sus interminables cafés matinales acompañados de pijuayo...
no me puedo olvidar del color de los aguajes a cualquier hora embadurnados de azúcar...
y las olorosas hormigas mamaco que brillaban en la refri e invadían con su aroma todos los espacios
según mi mamá altamente nutritivas...
mis visitas a lamas, el pueblo natal de mis padres, y de mis abuelos, y de los padres de mis abuelos,
se repetían cada año, en vacaciones, recuerdos que alimentaron mi crecimiento
y mi olfato a amazonía...
y mi mente registra perfectamente esos días..
traviesos, mi primo y yo corríamos por la chacra de mi tío y al subirnos al árbol de carambola
tuvimos que bajar corriendo, llenos de hormigas en 5 segundos,
mordiéndonos el cuerpo entero,
de mi super proyecto, maqueta de la cordillera de los andes en el mapa del perú
esculpido en barro,tierra convertida en arte, sacada de la chacra de mi abuela,
y hecha por las manos de mi mamá
cómo me rompí la cabeza mientras caía de la super hamaca en la que sentía que volaba
empujada por mi manada de primos jugando descarriados,
rompiendo con una piedra por horas la "shica shica", en la loceta de la casa, con mis primas,
para luego comer este delicioso coco diminuto en 5 segundos
nuestros baños en el río cumbaza
y de lo más surreal, mágico y posiblemente real,
todos en las calles de lamas, se saludan con una sonrisa
y de lo más surreal, mágico y posiblemente real,
todos en las calles de lamas, se saludan con una sonrisa
por eso disfruto y comparto
ahora a mis 40, que puedo expresar, y puedo sentir plenamente
mi conjunción de selvas y de savias
que estimulan mi mente
y logran efecto en la química corporal
que late e irradia mi estado vital en el planeta tierra
y es ahí, en este cuadrante, que empiezo este blog
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